FELIPE CRUZAT, VÍCTIMA DEL EGOÍSMO
Me atrevo a publicar este pequeño artículo pues SOY DONANTE desde hace muchos años, lo mismo mi marido y mis hijos. Magdalena también lo era, pero justamente ella, quien lo habría donado todo no pudo hacerlo por su cáncer. Lo cierto es que Felipe murió por falta de solidaridad. No entraré a hablar del NO que por ahí dieron cuando se estudió un posible donante compatible con las características que Felipe, de apenas 11 años, requería para el trasplante de su corazón. Ese NO simboliza nuestro propio egoísmo, pues todos esperábamos de los demás. Creo que no hubo nadie que no deseara ardientemente un corazón para Felipe, pero de los otros, no de los familiares cercanos.
Sus padres tienen la conformidad de haber luchado sin tregua por su hijo, con verdadero heroísmo, señorío y fe. Por otra parte, miles de chilenos nos unimos en una cadena de oración para lograr el objetivo de conseguir un corazón compatible. Seguro que esto no se dio debido a la desconfianza y el miedo. Desconfianza de que le hagan algo al cuerpo del ser querido, y miedo de que mutilen su cuerpo. Argumentos injustificados si la familia designa a un médico o a algún profesional de la salud confiable que asista cuando se extraigan los órganos y que los encargados de hacerlo lo permitan.
Chile entero vibró con el niño y su familia. Cada uno desde nuestras casas soñábamos con un donante compatible caído del cielo. Donante que nunca llegó pues para ello debe haber cultura, generosidad, sentido de trascendencia, pues un cuerpo enterrado con o sin corazón, con o sin hígado, riñones, córneas para la vida eterna no tiene ninguna importancia.
Felipe nunca dejó de llevar atado en su mano izquierda el escapulario de la Virgen del Carmen, quien lo protegió y luego lo guió por las sendas que conducen a la Alegría eterna.
Seguro que está gozando en plenitud todo aquello que no pudo realizar en la tierra y su corazón debe estar latiendo a mil ante la Belleza Suprema.
No fuimos capaces de darle un corazón; sin embargo, la tremenda paradoja fue que Felipe sí nos entregó el suyo.
1 comentarios:
Me uno a lo que manifiesta ud.Sibien,yo no la conozco pero pienso que todo Chile piensa igual.Ese niño tenía muchisimo por vivir ,demasiado; era desgarrador saber que él al salir de la clínica y poder recuperarse anhelaba comer unas buenas papas fritas,como muchas de las acciones que nosotros realizamos pero que muchas veces no le tomamos importancia alguna,este niño lo deseaba,deseaba volver a su vida y seguir normalmente.Pero dentro de todo nos dejó un legado muy importante,a pesar de haber partido,estará siempre en nuestros corazones.Qué esté bien!!
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